"Quien no habla conmigo y como yo, no tiene nada que decir. Quien no actúa conmigo y como yo, está enfermo de impotencia. Quien no vive conmigo y como yo, desea suicidarse. Esta es la enseñanza que el Imperio lanza a
sus súbditos. A difundirla van dos de sus emisarios, Michael Hardt y Antonio Negri, quienes más allá de las blandas críticas al Imperio, formuladas para desviar la atención de sus enemigos, muestran estar totalmente moldeados por sus valores, arrodillados ante su organización, obedientes a sus normas, asimilados a su tecnología, acostumbrados a su lenguaje.
Pero los bárbaros son sordos a semejantes amonestaciones, sus orejassólo son sensibles a la voz que los llama al asalto del Imperio, a hacer tabla rasa con lo existente. Su furia infunde terror incluso en muchos enemigos del Imperio, deseosos de vencerlo, sí, pero con buenas maneras..."